sábado, 20 de agosto de 2011

REFLEXIÓN AL FINAL DEL VERANO.

Es cierto que el verano aun no finaliza pero necesito escribir esto. Antes tengo una pregunta de la cual ya buscare respuesta en Google. ¿Me hace daño aguantarme las ganas de llorar cuando quiero hacerlo?

Esta pregunta nace por que, con lo que me a ocurrido en estos días, siento muchas ganas de hacerlo, pero no he podido.

Tome y gaste un dinero que no me correspondía y ahora busco la forma de pagarlo. No he podido pagar las colegiaturas de mis hijas que próximamente vuelven a clases. Estoy con muchas deudas y la verdad suelo desesperarme. En mi negocio no levantan las ventas y esto se esta poniendo cada vez mas complicado. Y extraño mucho la compañía de mis hijas, hoy mas que nunca me siento solo.

Estoy esperando confiadamente en el Señor Jesús, es lo mejor que puedo hacer. Pero se que Él quiere mas de mi necesito esforzarme por dar mas espiritualmente. Muchas cosas rondan mi cabeza, mi mente, mi ser.

Pero sigo esperando en Él.


NOTA: la soledad ya no me gusta, lo acabo de descubrir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿comentarios? vienen