… nada es perfecto.
Por la mañana a la iglesia, excelente servicio. Un hecho poco agradable que les ocurrió a unos hermanos que alojaron en su casa a un varón, el cual les robo, pudieron dar pie a un mal día. Pero todo lo contrario fue la inspiración que El Señor me dio para presentar una de las predicaciones más emotivas que me ha tocado dar. ¡GLORIA A DIOS!
Algo fue evidente el día de ayer, la iglesia (esto es el local) nos esta que dando pequeña y urge construir una mas grande. Oraremos al Señor, por que si Él provee las almas, Él proveerá lo que hace falta.
Después del culto y para no perder la costumbre, una comida en honor de mi hermano Oscar que cumplió años, que el Señor Jesús le bendiga a él y los suyos.
El pero, es que al llegar a mi casa me di cuenta de que extravié, nuevamente, mi teléfono celular. Es el segundo en este año, snif, lo extraño.
Dios les bendiga.
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